domingo, 14 de julio de 2013

extracto

"...no recuerdo qién dijo eso de que el ser humano está arrojado al mundo. Es una manera de expresarlo, hay parte de razón en ello, mucha, aunque matizo. 
Llegamos a la vida y aprendemos lo que nos enseñan y lo que no, experimentamos... De eso se trata, para algunos, el vivir.              
Bien, empiezan a aparecer destellos no del todo conocidos en el camino, destellos que despiertan la intuición. Nos reconocemos en el espejo, a veces no nos comprendemos, no comprendemos el mundo, pero nos vemos obligados a tomar una postura. 
La belleza, así como la fealdad, nos perturban; nos sentimos poderosamente inclinados a fijar ahí nuestra atención; más bien se podría decir que necesitamos  hablar sobre el tema, ya sea con nosotros mismos o con los otros, o de ambas maneras.
No se trata de complicación o de un problema, es una necesidad. No  me voy a preguntar, dado el caso, qué somos, etc. Hay un hecho, y es que somos, hasta el momento de morir; es decir, estamos y, aunque no sea lo mismo, son hechos simultáneos, van ligados.
Ese ser-estar desde un punto de vista de concebirse como vida limitada, llama la atención; ni siquiera se trata de qué debemos hacer, sino de qué hacemos.
Constantemente se habla y se explica, pero en la mayoría de las ocasiones todo esto sobra, porque las acciones lo dicen todo, son lo que nos hace presentes, lo que se indica a sí mismo... 
Sí, aparece la filosofía. No estamos en un terreno arbitrario; esta sietuación es algo que nos rodea y nos toca la piel de forma más próxima que el aire que respiramos. Nos abraza más fuerte que nuestra madre, por decirlo de algún modo; forma parte de nosotros, es el a priori del parto: la pura existencia.
Una vez puesto el axioma, veamos qué hay ahí. nos moimos y, por tanto, nuestra vida es limitada. nuestra existencia, nuestro tiempo. figura importante: el tiempo. Fundamental.
Podría ser que nuestra consciencia continuara tras la muerte de nuestro cuerpo, pero eso implica la separación de mente-cuerpo, cosa que en la experiencia diaria no parece corresponderse mucho, pues las cosas del cuerpo parecen afectar al espíritu aproximadamente e la misma manera que las cosas del alma parecen afectar al cuerpo. Véase la cantidad de enfermedades psicológicas que se tratan actualmente.

Retomando el hilo; podría ser que nuestra vida no se interrumpiera con la muerte del cuerpo, pero eso es cuestión de fe. El hecho sigue siendo que nos morimos y que todos lloramos y sufrimos con la muerte de alguien querido. 
Si  vamos a desaparecer más pronto que tarde, ¿nos importa cómo es nuestra vida? Podría ser. En ese caso, miramos nuestra realidad y decimos: ¿ Qué hago, qué estoy haciendo actualmente? Después, sopesamos nuestras circunstancias, y nos preguntamos: ¿Está todo bien, me gusta? Si es sí, vamos bien, pues se trata de "pasarlo bien" aquí; un poco de calidad de vida, un poco de calidad en mí. 
El ego también se pone en parte de nuestro lado, pues exige estas cosas: creo firmemente que en libertad nos vemos más guapos, por tanto, el  ego también desea la libertad. ¿Quén no ha experimentado esa sensaccón alguna vez, el estar lleno y tranquilo, observando todo aquello que le rodea, atentamente, como en la película más bella que uno pudiera ver? La libertad se manifiesta como belleza..."

Marcelo Santamaría. Extracto. La muerte del soldado de Rimbaud. I. Sui

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