jueves, 11 de octubre de 2012

En el Abismo

En el abismo, bailando en el abismo
y mirándolo de frente,
sin agachar la cabeza.

En el abismo soy tan necesaria como él,
y mi orgullo es tan enorme como el suyo,

y así, en ocasiones
 nos sentimos casi obsesivamente enamorados,

y así, bailar en el abismo
es de una belleza erótica aplastante.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Los Ojos de Dios


Tenía el pasado metido en una porosa bolsa de trapo,
con el calor sudaba y sudaba, con el frío se volvía humedad.

El pasado respiraba a través de la bolsa colgada en su hombro
Y ella se drogaba para poder
continuar el camino.

Pero su pasado muchas veces no la dejaba hablar
o no la dejaba andar,
o no la dejaba dormir,
o no la dejaba pensar.

Y llegó hasta uno de los fines del mundo
con su pasado a la espalda
tras caminar mucho mucho tiempo,
llegó exhausta y veía que allí
sólo estaban ella y su pasado

Ella, cada vez más pequeña, más flaquita
y su pasado, cada vez mayor, más pesado
estaba cansada, se miró en un charquito
el espejo en el fin del mundo

y vio bajo sus ojos dos enormes ojeras
y no le gustaron, no. No le gustaron nada.

Y se dijo que ahí se quedaba la bolsa de trapo
que si muriese por no tener pasado
estaría bien

que aquellos a quienes amaba
no contaban con historia
y que ella tampoco tendría una,

sino que se dedicaría a contar varias
miles
a vivir millones de historias
todas vividas y todas olvidadas
nada más terminar.

Ser los ojos de Dios
los ojos del Diablo
Amar la oscuridad
Su mundo negro, tenebroso
lleno de plegarias

Allí edificaría su casa
y llevaría con ella
todo el brillo que su alma contenía

Pero su pasado quedaría aquí
porque no era importante
porque ocupaba un espacio
que no era el suyo.

Ser los ojos de Dios y del Diablo.
Ese era su sueño.

Ser infinita hasta el día de su muerte.